Saluda de nuestro Párroco
Hace unos meses, al comienzo de la puesta en marcha de la página web de la Hermandad de la Soledad y Santo Sepulcro, D. José Manuel Maestro me ofreció la oportunidad de colgar en ella alguna colaboración. Con motivo de la festividad de la Soledad y próximos ya a la celebración de la Semana Santa, me parece oportuno hacerlo ahora. En primer lugar, para felicitar a la Hermandad por llevar a cabo una iniciativa tan de actualidad como es abrir una página propia en Internet. Esto es signo inequívoco de la siempre necesaria y conveniente renovación pastoral de las hermandades y cofradías en la Iglesia. Bienvenido todo aquello que, como esta página web, sea instrumento actual y eficaz de comunicación, información, formación y evangelización entre todos los que formáis parte de las hermandades y cofradías.
El Directorio sobre Piedad Popular y Liturgia pide a todos los que tengamos alguna responsabilidad una profunda renovación en las hermandades cuando dice: “Se comprende que la renovación querida por el Concilio Vaticano II para la liturgia debe, de algún modo, inspirar también la correcta valoración y la renovación de los ejercicios de piedad y las prácticas de devoción” (n. 12).
Desde esta perspectiva de la renovación, bienvenida la creación y puesta en marcha de esta página web, porque, sin duda alguna, podrá ser un eficaz medio de evangelización para los cofrades y personas que entren en ella. En nuestra Diócesis de Ciudad Real, siguiendo las directrices y objetivos del Plan Diocesano de Pastoral, hemos optado por la renovación de las hermandades y cofradías acompañándoles en cuestiones tan importantes como la formación, las celebraciones y demás actividades que organicen (cf. Programación Pastoral 2008-09, página 22).
No cabe duda que, en la actualidad, las hermandades y cofradías están muy arraigadas en nuestros pueblos y, por supuesto, en un continuo proceso de crecimiento. Dicho proceso es muy positivo para la fe de todos, pero, al crecer, corre el peligro de descontrolarse o desvirtuarse como ocurre en otras cosas. El citado Directorio dice al respecto: “La piedad popular tiene un sentido casi innato de lo sagrado y de lo transcendente. Manifiesta una auténtica sed de Dios y un sentido perspicaz de las actitudes profundas de Dios: su paternidad, providencia, presencia amorosa y constante, su misericordia… La piedad popular valora particularmente, sugiere y alimenta la paciencia, la resignación cristiana ante las situaciones irremediables; el abandono confiado en Dios; la capacidad de sufrir y de percibir el sentido de la cruz cuotidiana; el deseo sincero de agradar al Señor, de reparar por las ofensas cometidas contra El y el hacer penitencia ; el despego respecto a las cosas materiales; la solidaridad y apertura a los otros, el sentido de amistad, de caridad y unión familiar”.
Pero, como suele ocurrir en casi todas las cosas, este crecimiento también conlleva riesgos y peligros serios que hay que evitar a toda costa: “la presencia insuficiente de elementos esenciales de la fe cristiana, como el significado salvífico de la Resurrección de Cristo, el sentido de la pertenencia a la Iglesia, la persona y la acción del Espíritu divino; la desproporción entre la estima por el culto a los Santos y la conciencia de la centralidad absoluta de Jesucristo y de su misterio; el escaso contacto directo con la Sagrada Escritura; el distanciamiento respecto a la vida sacramental de la Iglesia; la tendencia a separar el momento actual de los compromisos de la vida cristiana; la concepción utilitarista de algunas formas de piedad; la utilización de signos, gestos y fórmulas, que a veces adquieren excesiva importancia hasta el punto de buscar lo espectacular; el riesgo, en casos extremos, de favorecer la entrada de las sectas y de conducir a la superstición, la magia, el fatalismo o la angustia” (n. 65).
Una página web, como ésta, bien orientada, puede contribuir mucho a conseguir la tan deseada renovación y formación de los cofrades, especialmente directivos. Estoy seguro que haréis todo lo posible para que sea así.
No quiero terminar mis palabras sin antes animaros e invitaros a todos los que formáis parte de la Hermandad de la Soledad y Santo Sepulcro a participar activa y gozosamente de las celebraciones litúrgicas del Jueves, Viernes y Sábado Santo. Esta participación plena a través de la confesión y comunión constituye la tradición más antigua y más noble que podemos y debemos actualizar y renovar. ¡No la perdáis! Ella debe ser siempre el centro de vuestras actividades de cofrades.
¡Feliz fiesta de la Soledad a todos y, por supuesto, cristiana Semana Santa! Ojalá que la participación en las procesiones sean una consecuencia hermosa y lógica de vuestra participación en las celebraciones comunitarias que realizaremos en el Templo Parroquial. Os espero. Y contad conmigo para todo lo que pueda ayudaros como sacerdote.
Agustín Garrido Plaza, Párroco.